primera comunion

El reciclaje del vestido de primera comunión gana adeptos

De un tiempo a esta parte, los gastos de una primera comunión han crecido de manera exponencial. Hoy en día, el sacrificio económico por el que deben pasar las familias se asemeja más al de una boda que al de una festividad más reducida, como originariamente debía estar concebido el evento.

Bien cierto es que se puede llevar a cabo un plan de ahorro aplicado sobre diversos apartados: muchos de los servicios imprescindibles para celebrar una primera comunión permiten opciones muy económicas con las que llevar a cabo en todo caso una ceremonia sin parangón. Un servicio de catering que combine platos elaborados con otros más sencillos; unas invitaciones de comunion personalizables que casen a la perfección con la personalidad del evento, o del/la niño/a; alquileres asequibles de locales para la posterior fiesta, o aprovechamiento de zonas públicas… pero el principal problema sigue sin moverse un ápice, y al contrario, sigue subiendo su precio: el vestido o traje de primera comunión. Es por eso que muchas familias han aprovechado al máximo las opciones de reciclaje.

 

El vestido de primera comunión: ahorrando por vía del reciclaje

Los desorbitados precios de un traje o vestido de primera comunión pueden ascender a más de 1.500€, por lo que ya es habitual que en familias católicas de más de un hijo del mismo sexo, los vestidos de primera comunión pasen de uno al otro. Pero últimamente se empieza a extender la tendencia hacia diversas familias: y es que cuando ya no quedan más niños por hacer la comunión en un núcleo familiar, o cuando faltan aún muchos años hasta que le toque el turno al siguiente hijo, el vestido puede seguir teniendo vida, siendo reciclado para que otros niños puedan tener la oportunidad de tener su día en condiciones.

La propuesta surge de la arquidiócesis de Newark, que ha llevado a cabo ya tres ediciones de una suerte de campaña de recolección de vestidos y trajes de primera comunión. Por supuesto, se aceptan siempre que estén en buen estado (o sean nuevos: muchos devotos ceden trajes o vestidos nuevos con el fin de que familias de economías menos holgadas puedan en todo caso celebrar la primera comunión de sus hijos).

Para el año pasado se pudieron distribuir más de 200 trajes y de 400 vestidos de primera comunión, y es de esperar que para esta edición se mejoren los datos. Ahora falta que tal propuesta se extienda porque ni que decir tiene que pudiendo ahorrar de manera tan significativa, optando por unas invitaciones de primera comunion personalizables, seleccionando un catering adecuado y buscando localizaciones para celebrar la fiesta posterior con lupa, se puede llevar a cabo un convite de primera sin deber desembolsar indecentes cantidades de dinero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *